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Sunday, July 06, 2014

El desastre: asuntos yucatecos, la obra revolucionaria

 Rosado Vega, Luis, 1876-1958.

.....la decepción que ha sufrido la Naciónal ver

 nuestra incapacidad para satisfacer sus

 necesidades, faltando a las promesas que

 hizo la revolución, y al comprobar la falta de

 lealtad y nobleza de muchos revolucionarios

 para con ella. La falta de fe y de confianza en loa
revolucionarios y en lo que de ellos ha emana-
do se debe a que el país no ha podido certifi-
car hasta hoy sino la parte destructora de la
Revolución, pues de ella todavía no hemos mos-
trado el aspecto evolutivo, de reconstrucción,
de estudio, de desprendimiento y de sacrificio."
'' Las revoluciones que no satisfacen las ne-
cesidades generales que les dan vida, son una
maldición para los pueblos; destruir es muy
sencillo, pues cualquiera está en aptitud de di-
namitar un tren, talar arboledas o destruir un
sembrado. En cambio para construir o reedifi-
car se requieren conocimientos y virtudes de
que para desgracia del país y para vergüenza
nuestra nos hemos mostrado tan ayunos."
Fragmentos de una CARTA ABIERTA del
Gral. Salvador Alvarado, publicada con fecha
13 de agosto de este año en "El Heraldo de
México".....

EL DESASTRE 247

fuera una administración eminentemente ruidosa, como

decíamos antes.

Parecía desposado con el escándalo... Antes que ser

piedra de escándalo ponte una piedra al cuello y échate

al mar, dice la Biblia... El Gral. Alvarado se hubiera

echado al agua pero a condición de no llevar atada al

cuello una piedra, sino pegado a los labios un caracol.

Para desfanatizar a nuestro pueblo (nuestro pueblo en

materia de religión, esta es la hora que no sabe lo que es),

se arrasan los templos; pero no es esto sólo sino que se

destruye el valioso órgano del primer templo de Yuea-

tán, lo que nos hace sospechar que al Gral. Alvarado le

enfadaba la fanatización con música; pero entonces la

obra no estuvo completa, pues debieron destruirse igual-

mente las gargantas de los maestros de coro y coristas;

se destrozan retablos de valor histórico, y por último se

rompen los osarios que guardaba el templo y se rie-

gan los despojos mortales que encerraban... El General

Alvarado debe interpretar muy bien el papel de Don Juan

Tenorio en eso de ir a golpear sobre las sepulturas... Re-

sultado : gran indignación... y gran escándalo.

Para traer al General Garcilazo preso, da al entrar

a Mérida un espectáculo digno de la Roma de los Césares.

Entró con todo el aparato de un triunfador antiguo: Al

frente él, el General Alvarado, caballero en nervioso cor-

cel, retadora la mirada, airado el entrecejo, erecta la apos-

tura, y tras él, a pie y atado con cuerdas el desventurado

rebelde... Luego la tropa... Detrás y por los flancos

la muchedumbre. Díaz Mirón adivinó aquella escena cuan- 

 do dijo: Para el que torna invicto y satisfecho

de la ardua lid, la multitud curiosa

sale a la puerta y se encarama al techo.

Eso de la ardua lid es cosa nuestra porque tratándose

del episodio a que nos referimos queda más gráfica la ex-

 248 LUIS ROSADO VEGA

presión... Resultado de aquella eutrada que debió haber-

se acompañado de la marcha de Aida... admiración...

y escándalo... Claro, Yucatán sólo había visto en ópera

la vuelta de Radamés.

Para enfrentarse con quien pasa como nuestro más

poderoso hombre de negocios, con Don Avelino Montes, ha-

ce que se invente la más estúpida farsa de falsificación en

la que nadie cree, y amontona al pobre pueblo que no se

da cuenta de la pantomima, frente a la casa en cuyos

bancos se han sentado todos nuestros magnates, o casi

todos, atraídos por el rápido voltejear de una cadenilla y

un llavero. Aquello recordaba al pueblo de París tras las

ventanas de Versalles... gran espectación,... gran escán-

dalo ...

Para prepararse a resistir la invasión nortíe-amerir

cana, cuando se barruntaron nublos peligrosos en el hori-

zonte patrio, discurse un éxodo de epopeya. Como Moisés

al frente de su pueblo para conducirlo a la Palestina, el

General Alvarado se pone a! frente del suyo para con-

ducirlo al Sur del Estado, pero así como Moisés no pasó

del monte Nebo así también el General Alvarado no pa-

só de las sierras sureñas... Bulla insólita... Gran escán-

dalo... Darío hubiera dicho: "La Caravana pasa..."

¿Y para qué seguir, si ya lo demás está dicho en otros

lugares de este libro ?...

Todo esto no tiene sino una causa que acaso ignore el

mismo General Alvarado: Su excesivo afán, casi lírico, de

poderío y grandeza...

Terrible fueron los castigos que inflingió durante su

gobierno. El fusilamiento y la horca sintetisan su labor

correctiva. Es decir, correctiva no, sino destructiva. He

ahí otro síntoma. Los castigos los hacía corresponder no

a la falta o delito que se cometía, sino al poder que osten-

taba en su grado máximo. Ese grado máximo de poder

no es otro que el poder disponer de la vida de los semejan-

 tes, aun por un motivo baladí. Es ejemplar el caso de los

policías ahorcados por no obedecer una orden acerca de

 EL DESASTRE 249

algo que ni siquiera entraba en sus funciones. Quien así

podía disponer de la vida humana, tenía que poderlo to-

do... No castigó mucho el General Alvarado, pero cuan-

do castigaba lo hacía en forma que temblase la Naturaleza.

No usó de términos medios, en general, como hemos dicho,

iba directamente al sumun. Prefería en todo caso no casti-

gar a castigar corrientemente. Esto aconteció muchas ve-

ces...

Es también típico el caso del fusilamiento de los jóve-

nes oficiales en la explanada de la Penitenciaría de Mé-

rida, por los aspectos de que hubo de revestirse. Toda la

sociedad se movió, toda; tenemos entendido que hasta las

representaciones consulares, por salvar la vida de aquellos

desventurados cuya juventud conmovía profundamente.

Se hicieron nutridas representaciones populares, se apura-

ron los recursos de la súplica... Uu hombre más dueño de

sí mismo hubiera accedido a tan pública petición, pues

siempre levanta más al hombre el perdonar que el castigar,

sobre todo cuando el perdón se dirige a salvar la vida.

Además los castigos de la Ley no son más que vindictas

públicas. Se imponen en nombre de la sociedad; es la so-

ciedad quien los impone. Cuando como en el caso de que

nos ocupamos todos los elementos sociales, acuden a solici-

tar un perdón, el gobernante bien puede acceder a la de-

manda, pues nunca con más razón indultaría en nombre

de esa sociedad, en cuyo nombre castiga también. Sobra-

ban razones además de todo esto para para conceder el in-

dulto. La principal, la juventud de quienes no eran sino

unos muchachos todavía, de manera que aún suponiendo

como muy cierta su conspiración, su inexperiencia era bas-

tante a ser clemente con ellos.

Cuando supimos de tales manifestaciones, tuvimos la

impresión de que ya era más difícil el que los infelices

se salvasen de la horrible pena. Ya hacía tiempo que

veníamos estudiando el caracter del General Alvarado

y no nos era difícil preveer el resultado de aquellas co-

sas. Así fué en fecto; se fusiló a lo sin ventura en medio

250 LUIS ROSADO VEGA.

de una gran espectación pública, llenas las calles de gen-

tes que hasta la ultima hora habían estado haciendo to-

do lo humanamente posible por redimir a los condena-

dos a la pena capital... Así el General Alvarado hizo

sentir doblemente la fuerza incontrastable de su poder.

La hizo sentir sobre las victimas y sobre todos los ha-

bitantes de Mérida. Una gran exteriorización de poder.

No se hubiera puesto en duda ese poder aunque hubiera

accedido. Pero el General Alvarado pensó, podríamos

asegurarlo, que cediendo se le hubiera tenido por débil

ante el oleaje inmenso levantado por la opinión pública,

y él gustaba de que se le tuviese como hombre de acero,

inquebrantable... ¡Oh, ceguera!

Como hémos venido a decir la verdad, y nada más

que la verdad ó lo que creémos de muy buena fé que

es la verdad, no la dejaremos de decir, aunque resulte

más o menos favorable al mismo a quien hoy escruta-

mos el corazón y la conciencia, pues está muy lejos de

nosotros el deseo de acumularle cargos. En este senti-

do justo es recordar que el General Alvarado nunca

fué en Yucatán un sistemático perseguidor de nadie.

Sabía muy bien que estaba rodeado de enemigos. Sin-

embargo lo cierto es que no llenó las cárceles y que era

poco afecto a encarcelar. Más, mucho más se persiguió

en este concepto durante otros gobiernos. Cuando se tra-

taba de una prisión ordenada por él era muy corriente

que al poco tiempo quedase en libertad el detenido.

Más gustaba de expatriar, y siempre al poco tiempo per-

mitía al expatriado volver a su hogar. Es más; todos

los expatriados por el movimiento argumedista, preci-

samente aquellos que habían empleado las armas en

combatirlo, regresaron pronto a su tierra, y en general

nunca fueron molestados. Y es más todavía, muchos de

aquellos que en la vil farsa de Ortiz Argumedo fueron

personajes, aunque más o menos de pacotilla, se les vio

ascender a altos puestos públicos junto al General Al-

varado. No; sería injusto, muy injusto decir que el

 General Alvarado fué un gran perseguidor de sus ene-

migos ... Durante la lucha electoral de 1917 en que ya

había un poco menos de terror en Yucatán, se escribió

en un periódico de allí, lo que a nuestro juicio fué el

flajelo más recio que hasta entonces había recibida.

Aquellas Tres Coronas, tres coronas de espinas, tres co-

ronas de llamas hechas como ornar a un dios tricéfalo.

El General Alvarado no hizo nada. Más tarde, cuando

la lucha se enconó más, fué cuando se suprimió el perió-

dico. .. Pero si el General Alvarado no la dió cierta-

mente por perseguir a sus enemigos, sí gustaba, sintiendo

en ello verdadera fruición, de humillar a los elementos so-

ciales de más alto relieve de Yucatán.

Este prurito de humillar de palabra o en sus escri-

tos á la gente de más viso, fácil es comprender que obe-

decía no precisamente como se ha creído por quienes

examinan estas cosas superficialmente, por odio a esa

clase social, pues del seno de esta clase y no de otra sa-

có a sus colaboradores, y del seno de esa clase y no de

otra son los que han tenido la situación de Yucatán en

sus manos durante todo este tiempo. Fué porque mien-

tras más elevada fuese la persona a quien humillaba

más se abultaba su poder, pues crecía en relación de la

altura sobre la cual lo hacía sentir...

El General Alvarado ha declarado en alguna oca-

sión, que llamó a su lado a los principales elementos del

país para que colaboraran con él, pero que no acudieron.

Es cierto lo que asevera. Pero debería recordar que

las formas que empleaba en el trato con las gentes de

más significación social, eran vejatorias. Y no es así

como se atrae ni se conquista a nadie. Acaso los enfla-

quecidos ermitaños de la Tebaida hubieran concurrido

buscando en la mayor mortificación posible la peniten-

cia espiritual que los aproximara al reino de los Bien-

aventurados. Pero es ocioso pedir lo mismo a individuos

medianamente equilibrados........................

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Otros enlaces sobre la actuacion de Alvarado.

 La Hecatombe de las Finanzas Yucatecas en 1919

Escritos y documentos de la Asociacion de Hacendados ante

la presidencia de la Republica.

EL SOCIALISMO EN YUCATAN

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REVISTAS,CALLES,LIBROS,MURALES,PARQUES,ESCUELAS,INSTITUTOS, UNIVERSIDADES CAMPOS DEPORTIVOS Y BARRIOS  LLEVAN SU NOMBRE COMO LE HACEN ESTATUAS, LE DICEN ESTADISTA CONSTITUCIONALISTA SALVADOR ALVARADO ES UN HEROE NACIONAL .

BIOGRAFIA

  • Promulgó leyes de gran contenido social que fueron precursoras de la Constitución de 1917, entre las que, las más importantes fueron las denominadas "Cinco hermanas": La ley Agraria, la de Hacienda, del Trabajo, del Catastro y la Ley Orgánica de los municipios del Estado.
  • Estableció la Casa del Obrero Mundial para servir de apoyo a los trabajadores yucatecos.
  • Organizó los primeros Congresos Pedagógico y Feminista.
  • Fundó, entre otras, las escuelas de Agricultura, de Artes y de oficios, de Bellas Artes y la de Libre Derecho Estatal.
  • Expidió una importante ley de repartición de tierras y de protección a los Obreros.
  • Declaró a Yucatán el primer estado seco de la República, buscando acabar elalcoholismo entre los indígenas.
  • Dictó una ley para que los estudiantes se iniciaran en las prácticas democráticas al elegir a sus dirigentes.
  • Combatió la prostitución y a sus principales explotadores.
  • Luchó contra el fanatismo religioso.

Regresa a México con el fin de reactivar la rebelión. Se cree que ya sabía que iba a encontrar su muerte, ya que escribe en una carta a su esposa: "Compromisos de amistad y de política me hacen volver a luchar con aquellos que convencí ir a la Revolución y debo estar con ellos; recuerda siempre que es preferible que seas viuda de un hombre valiente a la esposa de un cobarde...".1 En marzo de 1924 se encarga del movimiento rebelde en el sureste del país; fracasa y se ve obligado a salir del país hacia Guatemala, donde se encuentra un pequeño grupo de seguidores. Fue emboscado, y traicionado en el Rancho “El Hormiguero” entre TonisqueTabasco, y Palenque,Chiapas, por el ex pelaecista Diego Zubiaur, quien participaba en la escolta de Alvarado, el 10 de junio de 1924.

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Finalmente la desinformacion se percata cuando se oculta lo malo y se resalta lo bueno que

a pesar de haber pasado un siglo se conoce como ha sido el sufrir cuando se cae bajo el

comunismo que los mexicanos si bien se consideran libres, las secuelas de abogar por

dicha filosofia se encuentra en la conciencia nacionalista de hoy en dia, siendo Mexico

un pais agraciado por Dios en recursos naturales donde la persecucion  religiosa dio incentivo a la FE y es el pais donde existen mas catolicos que en ningun otro de America Latina, la economia no ha tenido los mismos resultados cuando dependen principalmente de las remesas y del turismo extranjero, contando entre sus conciudados al empresario mas rico del mundo.

Miriam Mata

[email protected]

Julio 6, 2014

Comunismo y sus franquicias  (VER COMO HA SIDO VIVIR BAJO EL COMUNISMO)


Publicado por Corazon7 @ 1:40 PM
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